martes, 7 de junio de 2011

JEISON EL "HETEROFLEXIBLE"

Por Abraham Puche (Maracaibo, Venezuela)




Definitivamente la sexualidad, así como la vida, es una gama de colores con diferentes tonalidades e intensidades. Nada está escrito, todo está por saberse, trascendiendo más allá de los cánones puritanos de esta sociedad.
Este humilde blog, dedicado a la diversidad sexual, aborda también el debatido tema de la “heteroflexibilidad”, motivo de múltiples debates. Lo cierto es que dicho “fenómeno” es más común de lo que supone. Para ello, lo abordaré a través de una historia ficticia, basada en varios hechos de la vida real, que demuestra que ser “heteroflexible” es un asunto de cada quién.

“Jeison” (así llamaré al protagonista de este relato) era un joven como todos. Criado en el seno de una familia tradicional, destacado futbolista, de muy buena apariencia física y con un notorio gusto natural hacia las chicas. De hecho, su primera experiencia sexual fue a los 15 años, con una vecinita que vivía cerca de su casa. Desde entonces, comenzó a degustar las mieles de su sexualidad, y a conquistar a cuantas jóvenes pudiera.
Cuando cumplió su mayoría de edad, comenzó a estudiar Ingeniería en una reconocida universidad. Ahí conoció a otro joven llamado “Danny”, quien se destacaba mucho por sus habilidades matemáticas, y al poco tiempo ambos se hicieron buenos amigos y compañeros de estudios.
Un fin de semana, Danny invitó a Jeison a pasar la tarde en su casa. “Casualmente” los padres de Danny estaban visitando a otros familiares, así que ellos aprovecharon la ocasión para escuchar música a todo volumen.
“Jeison, ¿Quieres ver unas películas pornográficas que tengo escondidas en mi cuarto?”, le preguntó Danny.
-Mmmm no sé… Aquí solamente estamos tú y yo. Si hubiesen dos nenas sería genial, replicó Jeison.
-¡No te preocupes! Después vemos a quienes invitamos, pero aprovechemos ahora que no hay nadie en la casa, respondió Danny.
Y así sucedió. Ambos estaban sentados en la misma cama de Danny frente al televisor, viendo una caliente película en la cual 50 hombres estaban teniendo sexo con una bailarina exótica. La erección de Jeison era evidente, ya que su pantalón parecía una carpa de circo.
-¡Vamos! Dijo Danny… tu y yo somos tenemos confianza, así que vamos a masturbarnos. ¡Esta película está demasiado intensa!
Cada quien comenzó a masturbarse. Pero Danny, astutamente, no desaprovechó la oportunidad y le agarró el pene a su amigo.

-“¡Qué te pasa!”, gritó Jeison con mucho asombro… “¿Acaso tú eres marico o qué?”.
-“Tranquilo, que esto no tiene que saberlo más nadie… ¿No se supone que somos amigos?”, fue el argumento de Danny, mientras acariciaba el pene de su amigo.
En ese instante, la actriz de la película estaba chupando un pene de gran tamaño. “¿No te gustaría que también te den una buena mamada, así como lo está haciendo ella?”, preguntó el osado Danny.
“¡Bueno… sí… pero que me la dé una chica!”, fue la sentencia de Jeison. Sin embargo, no terminó de responder completamente, cuando su amigo ya le estaba dando una profunda chupada en el glande, con movimientos rítmicos de su lengua traviesa.
Jeison quedó petrificado, como si hubiese visto un extraterrestre, pero inmediatamente sintió un agradable calor en el pene. Danny ya había tenido experiencias homosexuales, así que estaba haciendo su mejor papel. Jeison respiró profundo, miró cómo su compañero se esmeraba en su felación, y cerró los ojos. Sintió que era la mejor mamada que alguien le había dado en sus tres años de vida sexual, y no tardó en hacer erupción el volcán de esperma.
“¡Ten cuidado con decirle a alguien lo que pasó, porque de lo contrario, tendremos problemas!” advirtió Jeison. “¡Como te dije, esto quedará entre tú y yo”, replicó Danny mientras se limpiaba los labios de varios chorros de semen
Jeison, con una mezcla de vergüenza y picardía, se fue a su casa, pensando que lo ocurrido solamente le pudo haber pasado a él. Sin embargo, días después, durante una conversación con sus compañeros del equipo de fútbol, se enteró que casi todos habían tenido experiencias similares con otros gays, a pesar de que afirmaban ser heterosexuales. Sin embargo, uno de ellos respondió con tono airado: “A mí no me gustan esas cosas… “¡El hombre que se coje a otro también es marico!”.

Tres meses después, su novia estaba a punto de cumplir años, y Jeison necesitaba con urgencia hacerse un corte de cabello, pero tenía un problema: le faltaba dinero. Así que fue a una peluquería cercana a su casa, cuyo estilista –“Pamela”, un gay declarado- era muy afamado por sus destrezas con las tijeras.
“Mira, Pamela, necesito que me cortes el cabello, pero te lo pagaré después”, dijo. La peluquería estaba convenientemente sola, así que “Pamela” no desaprovechó esa oportunidad caída del cielo.
“¡Bueno, papi, tú sabes como es todo! Si quieres no te cobro nada, solo te pido que te portes bien conmigo”, dijo Pamela entre risas. Jeison creyó que se trataba de una broma, sin embargo, el peluquero utilizó el viejo truco de dejar caer el peine entre las piernas del joven para tocarle el miembro.
-¿Qué pasó? –exclamó Jeison- ¡Yo no soy marico!
-¿Acaso ningún hombre te lo ha mamado antes?, respondió Pamela guiñando el ojo.
-Bueno… sí… un amigo, pero no me gustó.
-Ja ja ja ja… ¡Seguramente era alguien sin experiencia, pero ya verás lo que es una buena chupada!
Pamela se aseguró que la puerta de su peluquería estuviera bien cerrada, se acercó a Jeison, comenzó a tocarle el pene con sus manos, y como era de esperarse, aquél monumento se levantó.
-“¡Dios! ¡Esto sí que está grande! Debes tener a todas las chicas a tus pies”, exclamó Pamela.
-“Je je je… es cierto”, respondió Jeison.
Y el estilista comenzó a hacer su faena. El joven se retorcía del placer que sintió ante aquella mamada, mucho mejor que la que recibió de Danny y dejaba muy mal las cualidades sexuales de su propia novia.
Y así, poco a poco, Jeison comenzó a descubrir esa faceta de su vida. Semanas después volvió a casa de Danny y ocurrió lo mismo, y más tarde, regresó con Pamela a recibir otro “corte gratuito de cabello”. Con el tiempo, descubrió que uno de sus primos es gay, y durante unas vacaciones familiares, Jeison traspasó los límites y lo penetró en un par de ocasiones.

A pesar de estas y otras experiencias eventuales con gays, Jeison comenzó a preguntarse a sí mismo: “¿Por qué estoy haciendo esto? ¿Será que soy gay y no lo sé? ¿Seré bisexual?”. Tales preguntas no tenían respuestas, ya que haciendo un examen de conciencia, reconoció que su gusto hacia las mujeres seguía siendo el mismo, solo que no le importaba que, de vez en cuando, algún amigo le hiciera el “favor” de aliviar sus tensiones.
Después de varios años, decidió acudir con un psicólogo, y le contó todas sus experiencias homoeróticas y sus pasiones paralelas hacia las féminas. Luego de varios estudios e interrogatorios, el profesional confirmó lo que Jeison ya sabía: su orientación es heterosexual, solo que ha logrado superar ciertos mitos sociales y tabúes personales, y es capaz de tener sexo ocasional con otros hombres sin que eso le comprometa su heterosexualidad natural.
-Pero, ¿Cómo es eso posible? ¿No se supone que si yo soy heterosexual, solamente debería tener sexo con mujeres?, preguntó el joven.
-No necesariamente, amigo Jeison –respondió el psicólogo- ya que tú estás claro de que te gustan las mujeres. Una cosa es tu orientación sexual y otra, muy diferente, es el acto sexual. No siempre ambos conceptos deben ir de la mano, pero no todos lo comprenden así. Si los heterosexuales solamente funcionaran con personas del sexo puesto, entonces, ¿cómo explicas los casos de ciertos gays que, por cuestiones sociales, se casan y tienen hijos? Ellos también “funcionan” en la cama con sus respectivos cónyuges, pero no dejan de ser gays.
El médico lo ilustró de la siguiente manera: “Supongamos que tu comida favorita sea la pasta, y estás claro de que no cambiarías nada de este mundo por un plato de espaguetis con mucha carne, salsa y queso parmesano. Sin embargo, llega una época de escasez, y lo único que consigues para comer es arroz con pollo. Como tienes hambre, degustas el arroz, admites que estaba sabroso y saciaste tu necesidad. Sin embargo, estás claro que tu pasión por la pasta nunca cambiará, así que volverás a comer espaguetis y pastichos cuando vuelva a estar en existencia. Quizá otros preferirían morirse de hambre en vez de llevarse un bocado de arroz a la boca, pero esa es su elección, en cambio, tú lanzas los prejuicios por un precipicio y prefieres comer”.
-Entiendo lo que dice, doctor –señaló el joven- pero no logro comprender por qué me excito y eyaculo cuando le lo chupa algún gay. ¿No significa que pudiera convertirme en uno de ellos?
-Al menos en tu caso no será así, ya que estás claro de tu condición heterosexual -prosiguió el psicólogo- sin embargo, la excitación sexual es un proceso muy natural del ser humano. Por ejemplo, muchos se excitan cuando usan ropa muy ajustada, y eso no significa que sean fetichistas, sino que cuando hay estímulo, se produce una respuesta.
-Hay algo más que no entiendo –apuntó el joven- ¿Por qué siento que me gustan más las mamadas que me da mi peluquero que las de mi novia?
-¿Es que acaso te gusta ese peluquero?
-¡No, para nada! ¡Ni él ni ningún otro hombre!, exclamó Jeison.
- Entonces no hay motivos para preocuparte. En un acto sexual placentero influyen muchas cosas: la persona indicada, el momento adecuado, el sitio, las expectativas, etc. Pero, en teoría, un hombre gay sabe hacer mejor la felación que una mujer promedio por una sencilla razón: todos los hombres, independientemente de nuestras orientaciones, tenemos penes, y sabemos exactamente cómo se siente. Así que un gay estaría mejor “preparado” que una mujer para el sexo. Similar situación ocurre entre mujeres.
Aclaradas las dudas, Jeison se quedó más tranquilo, entendiendo que una vida sexual sana y responsable no debe llevar las cadenas de la falsa moralidad social y continuó llevando su vida con total normalidad.

Este relato explica gráficamente el motivo de este artículo: los llamados “heteroflexibles”. En Maracaibo (Venezuela) se les llama “zamuros” (en alusión a que esta ave come cualquier tipo de carne), en otras partes del país se les conoce como “chulos”, o se les denomina “hombres que echan pa’lante”.
De acuerdo con la terminología científica, los heteroflexibles entran en la categoría HSH (Hombres que tienen Sexo con Hombres), que de acuerdo con las estadísticas disponibles, forma parte de un segmento muy representativo de la población masculina mundial.
También existen mujeres heteroflexibles, pero en menor proporción, debido a que ellas, por lo general, asocian el sexo con el amor, el afecto y la maternidad, en cambio, con frecuencia los hombres pueden tener relaciones sexuales sin que necesariamente hayan sentimientos de por medio.

Para nadie es un secreto que la heteroflexibilidad es una condición muy común, y que muchos la siguen practicando, o por lo menos, en algún momento de sus vidas la experimentaron. Unos lo hacen por dinero, otros por recibir favores a cambio, y otros más lo hacen simplemente por puro placer y diversión.
Por supuesto, hay que saber diferenciar bien entre un heteroflexible (como el caso de “Jeison”) sobre una situación de bisexualidad u homosexualidad oculta.
El primero es una persona 100% heterosexual, es decir, que siente inclinación sexo-afectiva exclusivamente hacia las personas del sexo opuesto, pero tiene la “capacidad” de tener coito con alguien de su mismo sexo por razones muy puntuales ya descritas en el párrafo anterior. En cambio, en las otras categorías hay inclinación sexo-afectiva hacia las personas de ambos sexos, y hacia los de su mismo sexo, respectivamente, pero aún no lo han terminado de aceptar o identificar.
Lo cierto es que no hay ningún argumento científico que vaya en contra de esa práctica, ya que la vida sexual es tan privada y personal que es imposible su regulación. La única recomendación, como en todos los actos sexuales, es que se practiquen con responsabilidad y bajo las medidas de protección establecidas, entre ellas, el uso de preservativos o condón.
A continuación, presento una exposición tomada de la página http://www.sentidog.es/ que ofrece mayores explicaciones sobre la “heteroflexibilidad”, que no es más que una forma de ver y disfrutar del sexo sin tabúes.


Por Dr. Omar Minwalla / Gay.com / SentidoG.com / SentidoG.es 
 Mientras la mayoría de nosotros acostumbramos definir a un hombre que tiene sexo con otros hombres como “gay”, en realidad existen otras clases de hombres que tienen sexo con otros hombres que no se reconocen a sí mismos como gays y que probablemente no lo sean.

 Gays por dinero
Hay hombres que se sienten mayormente atraídos por mujeres, pero que tienen sexo con hombres por dinero. En este grupo podemos incluir a los strippers que trabajan en los clubes gays. También están los masajistas que ofrecen sus servicios a hombres con un plus extra. Los actores que tienen sexo con otros hombres en el cine porno pueden no ser gays.

 En este grupo también se encuentran los jóvenes de la calle que para sobrevivir, se convierten en trabajador sexuales, o también está el hombre heterosexual seguro de sí mismo y sin compromisos que provee servicios sexuales a cambio de dinero.

 Repetición de un trauma
Un factor que puede llevar a un hombre heterosexual a tener sexo con otros hombres es el haber sido abusado sexualmente en la infancia o la adolescencia. A veces, el comportamiento sexual con hombres puede provenir de alguna clase de trauma sexual que confunde y complica el desarrollo sexual de la vida adulta de este hombre.

A pesar de que sabemos que el abuso sexual no es causal de la homosexualidad, algunas veces las víctimas de abuso sexual reconstruyen el abuso en determinadas maneras como respuesta a ese trauma.

 Adicción al sexo
La práctica sexual puede ser utilizada como una droga para escapar de cierto dolor psicológico y/o emocional. Al igual que con otras adicciones, el adicto al sexo suele buscar cada vez mayor intensidad en sus prácticas sexuales y su adicción asciende al punto de necesitar una “dosis más alta” con el fin de satisfacer sus necesidades y escapar o adormecer su dolor. Esto es muy común también en los adictos al porno.

 Un hombre heterosexual comienza su adicción consumiendo pornografía más bien light, heterosexual, pero con el tiempo empezará a ver pornografía de sexo violento y hasta pornografía con menores de edad. Hay muchos casos en los que un hombre adicto al sexo heterosexual busca tener sexo con otros hombres como una manera de incrementar la intensidad de su acto sexual.

 Accesibilidad y disponibilidad
En muchos casos, existen ciertas situaciones y circunstancias en las cuales un hombre heterosexual decide tener sexo con otro hombre debido a la falta de otros “medios” para mantener relaciones sexuales. Es probable que el ejemplo más conocido sea el sexo entre hombres en las cárceles.

 Los otros ámbitos de solo hombres donde se puede dar esta situación son la milicia, las casas de fraternidad, los jóvenes en las zonas campestres o en las culturas que realizan segregación de género, en las cuales el sexo con otros hombres está altamente disponible.

 También existen aquellas situaciones en las cuales un hombre que no es gay practica sexo con otros hombres al estar fácilmente accesible y requerir de poco esfuerzo para conseguirlo, como sucede en las paradas de camioneros, los parques o los baños públicos.

 Los hetero-curiosos
Algunos hombres jóvenes suelen ser abiertamente sexuales hacia otros hombres como parte de su desarrollo sexual. Muchas veces, jóvenes exploran y experimentan con el sexo con otros hombres como forma de aprender acerca de su propia sexualidad, para descubrir que es lo que les gusta y que es lo que no.

 Es bastante común que hombres jóvenes comiencen a explorar su sexualidad con otros jóvenes a una edad temprana. Los adolescentes cuyas identidades aún no están definidas, suelen explorar su sexualidad sin siquiera poseer una orientación eminentemente gay.

 Bisexualidad
Existen hombres bisexuales que practican sexo con otros hombres. Habitualmente se utilizan términos como “bi-curiosos” para los hombres que están en una relación de pareja con una mujer, o que se identifican como predominantemente heterosexuales pero que también encuentran a algunos hombres sexualmente atractivos y desean tener sexo con ellos.

 Sin embargo, muchos hombres cuya orientación sexual es la homosexualidad, utilizan el término “bi-curioso” o “bisexual” en sí mismos como una forma de ocultar su verdadera naturaleza sexual. También existen hombres que son verdaderamente bisexuales o que no están interesados únicamente en mujeres a la hora del sexo.

 Fetiches
Algunos hombres que no se identifican a si mismos como gays pueden resultar atraídos sexualmente por determinados comportamientos o partes del cuerpo masculino. Por ejemplo, algunos hombres tienen al pene como fetiche; se ven a sí mismos en situaciones en las cuales quisieran practicar sexo oral o simplemente ver el pene de otros hombres, pero que no tienen interés ni se sienten excitados respecto al resto del cuerpo masculino.

Esta clase de hombres siempre explicitan no tener ningún interés en estar involucrado emocionalmente o en tener relaciones sexuales con otro hombre. También existen varias prácticas del S&M en la cual el género del compañero sexual resulta irrelevante.

 Por ejemplo, un hombre heterosexual que gusta de ser azotado o recibir palmadas en el trasero podría sentirse cómodo tanto con un hombre como con una mujer como compañero sexual, ya que lo que lo excita es el comportamiento de su compañero y no su género.

 Comportamiento vs Identidad
De la misma forma en que no podemos asumir que un hombre que disfruta el sexo anal sea gay, estos ejemplos nos recuerdan que el comportamiento sexual y la identidad sexual son dos cosas completamente diferentes.

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7 comentarios:

  1. Chamo. Excelente artículo. Nunca había leído nada parecido. Me resolviste muchos problemas de la vida hoy. Es una lástima que informaciones como esta no sean más y mejor divulgadas. Un Gran GRACIAS.

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  2. Gracias a ti... Aceptame en tu facebook, me puedes hallar a través de mi nombre ABRAHAM PUCHE o a través de la dirección abrahamenriquepuche@gmail.com

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  3. EXCELENTE!!! yo soy lesbiana declarada, y una vez un hombre me acaricio el cuello y me excite; pero eso no quiere decir que me gusten los hombres, en este caso es la acción que sencillamente produce placer. Y si lo mismo pasa con chicas heterosexuales que tienen experiencias lésbicas y admiten que les gusto un monton y jamás se ven enamoradas de otra mujer, eso prueba que la sexualidad es muy compleja y que muchas personas que dicen "yo sería incapaz"... no saben en realidad de QUE PUEDEN LLEGAR A SER CAPACES saludos.

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  4. Bueno debo decir que me aclaraste, lo que es ser gay y que la persona con quien tuviste una relación puede que sea hetero-flexible o bi-curioso, antes no lo creía posible, estaba segado por que a juro tenia que ser gay, creo que deberias agregar a tu análisis lo de las personas afeminadas. del resto muy buen análisis aunque me desilusione un poco. ahí que seguir adelante.

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  5. Mi esposa no tiene un alto libido sexual, pense que era lesbiana, pero me asegura que no. Tenemos casi tres años de casado, y somos jovenes, pero ella casi no le dan ganas. He fantaseado con la idea de tener trios, y me pasa que ahora tengo un fetiche con los penes. Siempre pense que nunca me tocaria decir eso, pero no se si todas estas ideas de trios y lo del pene, sea producto de la frustracion con mi esposa... mi consejo, cuide a su pareja, y tenga mucho sexo con ella. El sexo es entrega, y amor por tu pareja, ... cuidense todos.

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  6. soy hombre serio y discreto de rol pasivo tengo 34 años vivo en la ciudad de Maturin Estado Monagas 04167927794 http://facebook.com/ronaldjose.martinezrondon

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  7. soy de rol versátil mas pasivo serio y discreto, soy blanco, alto , peso promedio, ojos negros , cabello corto negro, soy higiénico, graduado universitario, vivo con mis padres, mi familia nada sabe, mi edad es 34 años, sitio para un encuentro privado no tengo. para contactarme mi numero de celular 0416-7927794 Maturin Edo monagas , venezuela
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